diumenge, 26 de setembre de 2010

Entorn del mocador de cap, un cop més

A l'inici de la vida d'aquest blog, vaig parlar del vel musulmà a l'escola. Els quatre comentaris que vaig escriure arran de la llei Stassi a França començaven aquí i acabaven aquí. Era el 2004.

A Catalunya fa tres anys, hi va haver un cas, a Girona, d'una nena a qui es va prohibir anar a l'escola amb mocador de cap. Finalment va intervenir la Generalitat i la direcció de l'escola es va haver de fer enrera i va haver de readmetre-la amb mocador. El fet va donar lloc a opinions molt diverses en els mitjans de comunicació. Vaig assistir poc després a una reunió del Seminari d'Ètica aplicada a la intervenció social, de Girona on vaig escoltar les explicacions del mediador que havia estat treballant el cas, també vaig escoltar el que explicava una mediadora d'una escola de Salt.

La prohibició de portar coses al cap en algunes escoles data de començaments dels anys 80 quan es va posar de moda, sobretot entre els nois, dur un foulard al voltant del cap com si es fos un pirata, estil Sandokan. Ha passat molt de temps. Ara
està ple d'Instituts amb nenes i noies amb mocador al cap, els diaris no en parlen, només surten als mitjans quan hi ha prohibicions.

Aquesta primavera a Madrid hi va haver un altre cas que va saltar a la llum pública i aquesta vegada la direcció de l'escola no va fer marxa enrera.
La meva amiga Casilda Rodrigàñez, que molt sovint porta la contrària al corrent general, arran de tot això em va enviar aquest text:

Todas las mujeres de mi familia hemos usado el pañuelo de cabeza, en invierno y en verano. Mi madre, mi abuela, mi hermana, mis tías, mi cuñada, mis amigas… basta un pequeño repaso por los álbumes de fotos para comprobar lo común y lo frecuente que ha sido siempre el uso de esta prenda. Pues se trata de una prenda cómoda y útil, eficaz para protegerse del frío y de los rayos solares.

Un pedazo de tela cuadrado doblado por su diagonal, y ya te lo puedes poner. Un pedazo de tela que lo llevas "dobladito en un bolsillo" o en el bolso, por si hace falta, en cualquier momento. De algodón, de seda, de lana… de colores lisos, estampados… a juego con los jerseys, con el abrigo, con el vestido…

Quienes padecemos de los oídos conocemos bien su utilidad. No nos sirven los sombreros, con los que ahora tratan de remplazar el pañuelo; el sombrero no nos protege los oídos, la garganta, los ganglios del cuello. En invierno recuerdo que nos poníamos el sombrero para ir al campo encima del pañuelo, lo mismo que en verano, cuando la exposición al sol se preveía larga, te ponías el sombrero de paja encima del pañuelo. Como el traje regional de las canarias. Casi todos los trajes regionales llevan la pañoleta, puesta en la cabeza o sobre los hombros, lista para ponerla en la cabeza si hiciera falta.

Llevo ya dos años lamentando esta moda actual del no-pañuelo, y mira por dónde ahora, se empieza a prohibir que las adolescentes musulmanas vayan a clase con un pañuelo en la cabeza. ¿Casualidad? Hay un refrán castellano que dice ‘piensa mal y acertarás’; no sé si en este caso también. El caso es que se me ha ocurrido pensar que quizá el no usar el pañuelo de cabeza es un pequeño sacrificio que se nos requiere para la puesta en escena del choque de civilizaciones. Comparado con todo lo demás, bien es verdad que el sacrificio es pequeño. Cuando yo iba a la universidad teníamos varias compañeras monjas que iban a clase con la cabeza cubierta con una toca, ¿se lo van también a prohibir también? ¿O es que sólo se van a prohibir las prendas que usan las musulmanas?


El pañuelo de cabeza es y pertenece a nuestros hábitos y a nuestra cultura y creo que no debemos renunciar a él. Además ahora con el motivo añadido de solidarizarnos con las mujeres musulmanas.


En plena primavera que estamos, ya ha empezado a apretar el sol, y es un momento oportuno para reivindicar el pañuelo de cabeza. Con el calentamiento climático, la disminución de la capa de ozono, etc., hay que protegerse del impacto de la radiación solar, pues los riesgos de los ‘golpes de sol’ han aumentado, como también parece que han aumentado significativamente los casos del cáncer de piel, etc. A medida que se debilita la vida y sus sistemas propios de protección, los rayos solares se hacen más peligrosos. Así pues todo son razones para que esta temporada veraniega volvamos a usar el pañuelo de cabeza.


La Mimosa
(Murcia), 26 de abril 2010

M'he jubilat i me'n vaig quinze dies a Egipte la setmana que ve amb una amiga. A Alexandria ens hi estarem quatre dies perquè ella hi té una feina i mentrestant jo m'hi hauré de passejar sola. Per tant he decidit endur-me'n un mocador per si veig que la cosa no pinta bé. La veritat és que si me'l poso no serà ni per les orelles, ni pel coll, ni pel sol, serà perquè no em mirin malament. Ep, només si veig que fa falta. A la tornada ja us ho explicaré.

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